24 mentiras por segundo…

…al servicio de la verdad o la búsqueda de ella

(Charlotte Wells, 2022)

"That's me in the corner, 
That's me in the spot-light, 
Losing my religion, 
Trying to keep up with you, 
And I don't know if I can do it, 
Oh no I've said too much, 
I haven't said enough"
Losing my religion, REM

En una frase, Aftersun es una coming-of-age movie de una niña que pasa unas vacaciones en Turquía con su padre. En una imagen, Aftersun es esto:

Una pared separa dos mundos. A la izquierda la hija bajo colores cálidos, en un entorno confortable, desconocedora de la realidad a sus espaldas. A la derecha, el padre bajo tonos azules y fríos, en un espacio claustrofóbico, sufriendo en silencio, a escondidas, intentando retirar el yeso de su brazo como clara alegoría de un dolor interno. Puro cine contenido en una imagen definitiva.

La acción comienza en un tiempo presente, donde Sophie (Frankie Corio/Celia Rowlson-Hall) intenta entender qué sucedió 20 años atrás, durante unas vacaciones en un resort turco, cuando su padre, Calum (Paul Mescal), tenía la edad que ella tiene ahora.

Las buenas películas empiezan cuando aparecen los títulos de crédito finales. Después del The End, Fin, Koniec, Kan, Slutet… cuando empiezas a formularte las preguntas a las que la película ha dado respuesta. En el caso de Aftersun (Charlote Wells, 2022) me pregunto ¿Cómo construimos nuestros recuerdos?¿Cuan fiables son? ¿Puedo conocer mejor a mi padre ahora que tengo la edad que él tenía cuando le recuerdo? ¿Sigue siendo esa figura totémica fuente de autoridad y seguridad?¿O debería verlo como un ser humano con las muchas dudas y pocas certezas que tengo yo a su edad?¿Cuándo empieza nuestra hija a vernos como algo más que en nuestra función de padres?¿Qué legado dejamos a nuestros hijos más allá de la memoria?

Si la conversación trivial sobre el tiempo en un ascensor es la forma más superficial de comunicación, compartir el silencio con una persona sin sentirte incómodo es la forma más cercana. En la especial relación entre Calum y Sophie, asistimos a muchos momentos así. Nada extraordinario sucede en la película, pero cada secuencia es extraordinaria, y con cada visionado aparecen nuevos detalles y capas de significado:

  • La polaroid que se revela lentamente sin que lleguemos a verla completamente.
  • La diferente forma en que los protagonistas perciben la omnipresente agua.
  • La pérdida de la gafas (la mirada del padre) en el fondo del mar.
  • El encaje y re-interpretación de la letra de la música diegética (Tender de Blur, Under Pressure de Queen y Bowie, Losing my Religion de REM).
  • El tratamiento del color: los detalles amarillos de ella y los azules de él, que se intercambian en momentos de empatía.
  • El espacio imposible, que solo el cine hace posible, donde padre e hija se encuentran con la misma edad.

Charlotte Wells y el director de fotografía, George Oke, nos muestran con frecuencia a Calum reflejado en superficies, desenfocado, relegado a los márgenes del plano, de espaldas, debajo del agua… El punto de vista de la película es el de la Sophie adulta que busca en su memoria explicaciones a lo que realmente sucedió en esas vacaciones. Para ello, cuenta con tres fuentes: unas cintas de Mini DV, sus recuerdos y la imaginación, que llena los vacíos que dejan las dos anteriores. Sophie intenta conocer mejor a su padre, entender al hombre que fue y que ya no forma parte de su vida.

Cerca del desenlace, padre e hija bailan juntos al ritmo de Under Pressure y se abrazan con todas sus fuerzas mientras Bowie y Mercury cantan «This is our last dance, this is ourselves under pressure«. Si algo no se rompe dentro de ti al ver esta escena, es que estás muerto.

Tengo una especial predilección por los finales abiertos que tanto molestan a las mentes cerradas, ese guiño de la directora a la sensibilidad del espectador. En el desenlace inconcluso de Aftersun, con su magistral secuencia final, se reúnen todas las premisas de la película: la fragilidad de la memoria, las formas que le dan cuerpo, la despedida, el olvido. Uno de los mejores finales de la historia del cine.

SPOILER

Empezamos viendo a Sophie en una cinta de mini DV despidiéndose de su padre en el control de seguridad de un aeropuerto.

La cámara hace un barrido y descubrimos que las imágenes anteriores están, en realidad, contenidas en un televisor en el apartamento actual de Sophie, en Nueva York, donde ella visualiza las cintas.

La cámara sigue paneando hasta regresar al aeropuerto y mostrarnos a Calum mirando a la cámara. Nos mira a nosotros y a la Sophie adulta, rompiendo a la vez la cuarta pared (la que separa al actor del espectador) y la cuarta dimensión (la del tiempo, los 20 años que separan a padre e hija).

Calum cierra su propia cámara, se da la vuelta y desaparece en la rave que hemos visto a lo largo del film, ese espacio tan imposible, intermitente y oscuro como la memoria.

Finalmente, aparece el título de la película, que no vimos en los créditos iniciales, y entendemos su significado: Aftersun es la crema que nos aplicamos para curar las quemaduras por el exceso de sol, el exceso de luz, el exceso de verdad.

Todos los fotogramas de Aftersun (2022), Charlotte Wells © BBC Films

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