24 mentiras por segundo…

…al servicio de la verdad o la búsqueda de ella

Brief encounter (Breve Encuentro, David Lean, 1945)

Fotograma de Brief Encounter (1945), David Lean © Cineguild

La cuarta película del gran David Lean, Breve encuentro, forma parte de su periodo inicial de películas británicas, más pequeñas e íntimas que su posterior etapa hollywoodiense (Lawrence de ArabiaDoctor ZhivagoEl puente sobre el río Kwai).

De regreso a casa después de un viaje de compras a un pueblo cercano, Laura (Celia Johnson), una aburrida ama de casa de los suburbios, se ve inesperadamente envuelta en una relación de amistad con el doctor Alec (Trevor Howard). Su amistad pronto se transforma en algo emocionalmente más significativo de lo que ninguno de los dos esperaba.

La película comienza acompañando al jefe de estación de tren entrando en la cantina. Mientras habla de trivialidades con la empleada del bar, la cámara recorre el lugar como si buscara una historia más interesante entre los clientes. Se detiene en una pareja que conversa en una mesa y notamos una cierta tensión entre ellos, aunque aún no comprendemos su origen. Una típica cotorra inglesa interrumpe a la pareja al reconocer a Laura y los incomoda, como podemos ver en la expresión de cada uno. Suena la campana que anuncia la partida del tren que él debe tomar. Sabemos que es un doctor que debe partir a África. Se despide de la chismosa, recoge su abrigo y posa su mano sobre el hombro de Laura, como vemos en el fotograma.

Por la forma de despedirse podemos identificar la relación existente entre los despedidos. Un beso en la boca despide a dos enamorados; dos besos en las mejillas a dos amigos; un apretón de manos a un conocido o colega del trabajo… Pero ¿una mano en el hombro? Aquí hay una historia y la cámara ha decidido seguirla.

La historia del romance que nace entre dos personas sabedoras de su imposibilidad ha sido llevada a la pantalla en varias ocasiones: The Apartment (Billy Wilder, 1960), Falling in Love (Ulu Grosbard, 1984), The Bridges of Madison County (Clint Eastwood, 1995), The End of the Affair (Neil Jordan, 1999) o In the Mood for Love (Wong Kar-Wai, 2000). Breve Encuentro sigue siendo mi favorita.

Comúnmente, entendemos las historias de amor como boy meets girl (y demás variantes posibles): se enamoran, intiman, se acostumbran, entra la rutina y… cariño, tenemos que hablar, porque, seguramente, ya no eres mi cariño ni tenemos ya nada de qué hablar. En realidad, hay historias de amor que duran lo que un cruce de dos personas por la calle. Aventuras contenidas en una mirada y una media sonrisa. El encuentro, el amor, la intimidad y el adiós en cuestión de segundos, que recordaremos toda una vida. Esos ojos en los que ves que ella ve en los tuyos que tú sabes que ella sabe. Nos asalta una complicidad efímera, un romance fugaz que puede estar condensado en los ojos, en la boca, en una mano sobre el hombro.

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